El Banco Central y la democracia federal

El Banco Central y la democracia federal

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A partir de la instalación del Gobierno nacido de las elecciones de febrero de 1946, el Banco Central empezó a tomar una envergadura como órgano de gobierno que no la tenía cuando su creación fue en 1935. A partir de esa fecha se acentuaron los gastos públicos y la cantidad de moneda en plaza. Históricamente los gobiernos habían sido cuidadosos con los gastos públicos pero a partir del golpe militar del 4  de  junio de 1943 las finanzas se flexibilizaron y se aumentaron los salarios más allá de la creación de bienes y la incorporación de más empleados públicos.  Paralelamente a la creación  de nuevos  impuestos o tasas mayores, se  disimularon estos con la emisión  lisa y llana de moneda…lo que trajo la inevitable alza de los precios. Esa moneda la creaba el Banco Central. Anteriormente no se podía hacer porque el Congreso determinaba los gastos del Estado pero con autorización o sin ella, apareció un nuevo protagonista en la vida económica Argentina: la máquina de fabricar  billetes.

Ese nuevo actor también modifica las políticas provinciales que se encontraban con niveles de precios a  los que no estaban acostumbrados y sobre los cuales no tenían forma de actuar salvo la escasa posibilidad de actuar en el Congreso donde todo lo  decidía un único partido. Para lidiar con el alza de los precios apareció una nueva  idea genial de la misma envergadura moral e intelectual de imprimir billetes para  pagar los gastos públicos: devaluar artificialmente  el valor de la moneda extranjera en términos de la nacional  o sea que oficialmente los billetes extranjeros fueran baratos. Para dar un ejemplo los productores  argentinos obtenían por  sus exportaciones $100  por dólar cuando en realidad deberían obtener $200.  Sobre la base de empobrecer a dichos productores y la caída de muchas fuentes de trabajo, la población comía barato, hasta que se quedaba sin trabajo. Recíprocamente   esto subsidiaba a la importación: resultaba más económico comprar lo de afuera si uno podía obtener dólares baratos al precio oficial.  ¿Qué pasaba con las provincias? Exportaban a $100 por dólar, cuando en  realidad deberían ingresar $ 200.  Como  dependían de sus producciones regionales que eran pagadas en forma tan mezquina, sus poblaciones disminuían.  NO les convenía quedarse en su lugar. Ya sabe el  lector una de las razones de porqué hay tantos pobres en el Norte  Argentino. No  tienen trabajo digno.  

De  toda esta ingeniería política se ocupaba y ocupa el Banco Central; o sea de poner un precio falso a la moneda argentina.

La palabra “federal” debería acompañar al  título Banco Central como  es el  caso de la  Junta de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Nuestro Banco Central  se encarga de  fabricar moneda falsa, ahora más que nunca.

Por Juan José Guaresti (nieto) ex director del Banco Central. 
Crédito fotográfico: Wikipedia  

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