La crisis económica golpea a las empresas argentinas que, al cerrar, no pagan impuestos

La crisis económica golpea a las empresas argentinas que, al cerrar, no pagan impuestos

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Los hechos que se producen diariamente en nuestra Patria tienen una elocuencia  que supera todo discurso.  Por donde miremos, nos encontramos con  palabras de la presente  administración  absolutamente contrarias a las circunstancias  que deforma  y a las obligaciones  que debieron obedecer y fueron burladas.

La situación económica argentina es gravísima porque se ha olvidado acatar el principio fundamental  en materia económica: hacer honor a la  palabra empeñada. Como eso no se cumple y se considera -con total naturalidad-que no es imperativo atenerse  a las obligaciones contraídas,  la Argentina carece de crédito en el mundo y  desde luego en el orden interno. Cuando pedimos  un préstamo los acreedores saben que la tasa de interés que debe fijarse  por la inmoralidad del deudor  no es la normal para la operación  que fuere, sino mucho más alta. Ese sobre precio desemboca  en inflación y en pobreza  y estas dos hechos  han generado la desocupación que padecemos . Además tenemos las consecuencias adversas de una pandemia tan  torpemente  enfrentada que en pocos días más  llegaremos a las 100.000 muertes .¿Quién se va a ser responsable del dolor de las familias involucradas? Es inaceptable no haber advertido a tiempo a la población que tener menos vitamina D en la sangre que la establecida por la ciencia abre  las puertas del contagio, la enfermedad y hasta la muerte. Para evitar  todo esto bastaba con media hora diaria de exposición diaria al sol, formidable enemigo del coronavirus y  sus mutaciones.

IDEAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS:

Esta crisis  ha golpeado duramente a todas las empresas en general y a quienes trabajaban para ellas.  En esta oportunidad, como no podemos abarcar todo el devastador panorama que nos rodea,  nos  vamos a limitar a buscar soluciones para los padecimientos de un sector de  los afectados que son propietarios y empleados  de pequeñas empresas que fueron clausuradas o están próximas a hacerlo. Desde luego preocupa mucho  el cierre total  o parcial de las grandes  empresas o  que se vayan del país pero,  en esta oportunidad, examinaremos  que se puede hacer para ayudar a las pequeñas empresas a instalarse en el mercado  o  ayudarlas para que no se cierren. El autor piensa que el gobierno se ha ocupado de fijar torpemente  una alta indemnización por despido  que el pequeño empresario no puede pagar y que ambos, patrones y empleados no quieren. Lo que piden  es que se los  ayude a conservar el empleo. El desgarrón afectivo que el cierre de la pequeña empresa causa a dueños  y dependientes, es terrible, difícil de soportar para sus víctimas. En muchos casos se ocasiona  un debilitamiento  del estado anímico y físico de los afectados que finalizan engrosando la lista de enfermos  por “corona  virus” o directamente se mueren.- Aquel morbo se especializa en derribar a quienes recibieron disgustos muy graves como el inferido.

¿Por qué nos ocupamos aquí de estudiar cómo hacer para que los que tuvieron  que cesar en su actividad o están decididos a  hacerlo,  retomen el pretérito lugar que ocupaban? Por la sencilla razón de que el que ya estaba instalado tenía una experiencia y conocimientos importantes y que ya sabía lo difícil que es sobrevivir en el sector privado. Todos  ellos están curtidos luchando permanentemente  contra la adversidad que significan dirigentes políticos mal  elegidos que designan innecesarios empleados públicos cuyos sueldos se pagan con más impuestos o emitiendo moneda .  Hay, además, una ley económica que dice  que las pequeñas empresas son más creadoras de ocupación  que las grandes.  Si reestablecemos a las pequeñas; las grandes también van a poder sobrevivir. Es obvio que para tener una gran empresa es necesario primero crear una pequeña empresa como  fue el caso de muchos empresarios argentinos  que comenzaron con modestos talleres. Para convencer a alguien que reabra  la actividad  que clausuró  o continúe  en ella  es necesario tener funcionarios con imaginación y con la  convicción que para hacer volver al que se fue, o al  que se está por ir,  hay que darle inteligentes  garantías inusuales.  Debe partirse del supuesto de la ley que dice  “La  empresa que se cierra no genera tributos”.  Su corolario dice así: “ En consecuencia, si  para  obtener recaudación genuina  debo rebajar los  impuestos, es  negocio para el Fisco.  La empresa que cerró o que va cerrar no paga impuestos”. Además no hay economista serio  que no  diga  que “La desocupación es más contagiosa que muchos virus”. Cada desocupado a quien se le quitan las ilusiones y el empleo, no tiene un cobre para llevar a su casa .Como no  gasta, otro pierde su empleo.

¿Qué pasaría si al  que cerró o va a cerrar porque no  aguanta más, un  gobierno serio le dice lo siguiente: Si abre,  el crédito  que pida al banco NO paga I.V.A por todo  el período  que dure el crédito y del I.V.A. que paga el comprador, su  empresa   se  queda con una parte  que le  sirve para pagar al banco las cuotas  del crédito. La otra parte va al Fisco. Supongo que el lector, a esta altura de la propuesta, podrá decir que esta es disparatada y que el autor no mereció haber  sido Director del Banco Central. Nos  vamos  a defender diciendo que se trata de empresas que cerraron o van a cerrar. El fisco no pierde nada  y al contrario algo va a percibir porque obtiene tributos de quien se los iba a cortar completamente . El  banco haría operaciones con una  empresa que va a recibir parte del I.V.A.-con cada  venta que haga de manera que va a tener ingresos para pagar el crédito. En  este esquema donde tienen ingresos y crédito asegurados  quienes  cerraron su empresa o están por hacerlo,  le es posible pensar en reabrir  o continuar su negocio y también les va  a convenir a  sus empleados y proveedores. Es bueno señalar que la filosofía de esta idea  no  es original de quien esto escribe sino  que la tomó de Lee J. Iacocca, Presidente de Chrysler, quién le demostró al Congreso norteamericano que si no lo ayudaban, iban a perder la  carrada de tributos que  esa empresa aportaba al Tesoro .   Aquí es lo mismo y debería  ser adoptada esta idea como principio  por el Fisco argentino: Una empresa en quiebra, sea grande o  pequeña,  no tributa. Mejor sería ayudarla para que pueda pagar. Una empresa a quien le impedimos exportar no crea empleos ni le  sirve  al  Fisco en nada. Mejor sería examinar si justifica darle una mano.    

Juan José Guaresti (nieto) 
Crédito fotográfico: Kontrainfo.com

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