Los juicios por jurados, consideraciones sobre su situación en la Argentina

Los juicios por jurados, consideraciones sobre su situación en la Argentina

Justicia, Notas 0 Comment 41

Entrevista con el Dr. Guaresti, quien a partir de una nota de lectores sugiere como tema de conversación el juicio por jurados, tema que lo lleva a reflexionar sobre los pasos que habría que seguir para acercarnos a una reconstrucción del país. Según el Dr. Guaresti, “no hay que recurrir a un economista, sino a quienes arreglen, enderecen las instituciones políticas argentinas y reflexionen sobre ellas”. La cuestión, por lo tanto, va más allá de regular el valor del dólar y aplicar tasas de interés altísimas para mantenerlo: es necesario, para el Dr., que todo el sistema institucional funcione, empezando por la Justicia, que no opera correctamente. 

– ¿Qué es el juicio por jurados?

– El juicio por jurados es algo que, a mi entender, mejoraría mucho a la Justicia, porque ya no es más el Juez el que resuelve una causa, sea criminal o de orden civil, sino un grupo formado generalmente por doce miembros de la comunidad, elegidos al azar o por computadora, que establecen cuál de las partes es culpable y cuál inocente.

– ¿Sería entonces una carga pública?

– Sí, es una carga pública, pero en los casos que yo he vivido, los civiles estadounidenses lo tomaban como un honor. Como ciudadanos, era un honor que la computadora los eligiera como jueces —porque en ese momento el jurado actúa como juez—.En efecto, lo es, porque en ese momento en el que dicta sentencia y da su fallo, el jurado está impartiendo justicia, sí, pero también está gobernando. A veces nuestros jueces no sea dan cuenta de que son tan gobernantes como un diputado o como el titular del Poder Ejecutivo. Creen que es un empleo más, pero no lo es: están ejerciendo una función de gobierno.  

– ¿Cómo funciona entonces ese jurado?

– El jurado se reúne y por consenso tiene que tomar una decisión, pero lo importante es que ese mismo jurado no se vuelve a reunir: es juez, sí, pero solo ese día. ¿Qué pasa entonces? Los vikingos, inventores de este modelo allá por el siglo IX-X, consideraban que si hay un mal juez, seguirá siendo mal juez siempre, por lo que no debe ser inamovible. Si el juez es, en cambio, un jurado y se equivoca en el fallo, no se volverá a reunir. Hay un ejemplo famoso que es el de Al Capone, criminal al que casi todos conocemos: el primer jurado lo absolvió —seguramente sobornado o amenazado, pero lo absolvió—. Recién el segundo jurado lo sentenció a diez años de prisión, en ese caso por evasión impositiva. 

– ¿Cuántas provincias en la Argentina tienen hoy juicios por jurados? ¿Por qué no tenemos a nivel país? 

– No tenemos en el país porque las instituciones no están… El juicio por jurados ya está previsto en la Constitución en el artículo 118, era una de las tantas cosas que iban a hacerse después de redactada esa Constitución, pero seguimos esperando. Con respecto a las provincias, hoy la provincia de Buenos Aires lo tiene, pero no obligatorio, se puede elegir entre este sistema y el tradicional. 

– ¿Quién lo elige?

– El que se defiende puede elegirlo. Córdoba también tiene, de alguna manera, instaurado el juicio por jurados porque la mayoría de los juicios tienen el sistema de elección por computadora que mencioné antes, pero también cuenta con dos jueces conocidos como ‘técnicos’. 

– ¿Podría llegar a implementarse en todo el país? 

– Es difícil. Muchos economistas creen que el éxito de países como Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Alemania se debe a que tienen juicio por jurados y no el sistema que tenemos nosotros. Un importante pensador norteamericano sostenía que los Estados Unidos no eran fuertes por sus acorazados, cañones, aviones, infantería marina y demás, sino porque tenía jueces imparciales en todo el territorio.  

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