El río Bermejo: prodigiosa riqueza aprovechable fácilmente”

El río Bermejo: prodigiosa riqueza aprovechable fácilmente”

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Los costos de transporte impiden el desarrollo del interior argentino y de la República de Bolivia. Se reducirían notablemente mediante el transporte fluvial que es mucho más barato que cualquier otro medio. A ese efecto las aguas del río Bermejo y sus afluentes podrían ser utilizadas en sendos canales que deberían cavarse y que comunicarían por agua el territorio boliviano desde dos puertos a construirse en él, pasando por el espacio argentino hasta el río Paraná. El río Bermejo y sus afluentes tienen suficiente caudal para proveer a un primer canal navegable que desde la República de Bolivia atravesaría las provincias de Salta, Chaco y Formosa hasta el río Paraná. Un segundo canal también daría por lo menos un puerto a la provincia de Jujuy, uno a Salta, atravesaría el Chaco, permitiría erigir uno o más puertos en Santiago del Estero en donde correría de norte a sur, pasaría por Córdoba y Santa Fe y comunicaría a la República de Bolivia y al noroeste argentino con el río Paraná dándoles salida al mar. Los costos de transporte que impiden el desarrollo de esas regiones se reducirían notablemente por ser el transporte fluvial mucho más barato que cualquier otro medio, se transformaría a un desierto de 250.000 km2 en un generador de riquezas y se podrían realizar actividades tanto en la República de Bolivia cuanto en la República Argentina que hasta ahora están vedadas por la lejanía a los centros de consumo.

Además se llevaría agua y electricidad a lugares a los que hoy no llegan. Desde el punto de vista de las cuantiosas obligaciones externas que tiene nuestra Patria, estas obras impulsarían la creación genuina de capitales que concluirían con nuestro inveterado carácter de deudor moroso internacional a tasas de interés impagables, superiores a los beneficios que deparan.

La propuesta revela que la cuenca del Bermejo serviría para usos múltiples que cambiarían la geografía de nuestro país y también la mentalidad del “no se puede” que sería sustituida por el valor de quienes dirían: “me atrevo”. Esta decisión crearía miles de empleos dignos para todos los sectores sociales. Los habitantes de las villas miserias, empantanados en habitaciones precarias podrían participar en esta tarea que convocaría la voluntad creadora de los argentinos. El río Bermejo y sus afluentes llenarían los canales de navegación propuestos, generarían hidroelectricidad, habría agua para el consumo de la población, la ampliación del stock bovino, la agricultura y la industria. Se regarían 800.000 ha en una primera etapa. Actualmente esas aguas se desperdician al par que las de otros ríos argentinos, entregándolas al mar con escaso beneficio mientras millones de compatriotas carecen de lo elemental y nuestros gobernantes prefieren pedir prestado fondos a los financistas internacionales en lugar de extraer de nuestro suelo las riquezas que indisputablemente obran en él para cancelar con aquellas, para siempre, deudas vergonzosas. Es justicia rendir homenaje a los generales Julio Argentino Roca y Agustín P. Justo que comprendieron la importancia estratégica y económica del río Bermejo y al almirante Gregorio Portillo que realizó iluminadores estudios y la propuesta para el aprovechamiento del Río Bermejo mediante los canales aludidos.

En este trabajo se recogen las ideas que se hallan en el libro: “Geoestrategia para la integración regional” del Dr. Nicolás Boscovich, de imprescindible lectura.

Qué debe hacerse:

Debería construirse una represa en “Zanja del Tigre”, cerca de la localidad de Pichanal en Salta que permitiría embalsar al río Bermejo luego de recibir las aguas del Río Tarija. Ese embalse tendría unas 26.000 ha y una capacidad de 4000 hm3 y permitiría elevar la cota de esos dos ríos y erigir en cada uno de ellos un puerto en territorio boliviano, lo que permitiría la navegación de barcazas convencionales de 1000 toneladas o posiblemente de barcazas de 5000 toneladas con menor calado y mayor manga (ancho). En Pichanal (Salta) se construiría otro puerto. Habría que levantar también tres represas menores. Todas generarían hidroelectricidad.

Los canales de navegación:

Lo verdaderamente apasionante de la propuesta es la utilización del agua en sendos canales de navegación desde Bolivia hasta el Paraná para transportar mercancías en forma económica. Serán caminos de agua multipropósito que originarían una transformación económica colosal. Los habitantes de los 250.000 kilómetros cuadrados que abarca geográficamente la región viven en la pobreza y en el aislamiento a razón de 1,5 habitantes por Km2, sencillamente porque quienes allí nacen no pueden trabajar. El precio del transporte no les deja nada del valor de lo que producen. Tienen que emigrar a las “villas miseria”, perder su identidad cultural y su ancestral sistema de valores, muy superior al de las “villas”. El abaratamiento del flete transformará la mentalidad y hábitos de la gente de este desierto que podrá trabajar y vender lo que elabore. Los canales de navegación fluvial barata van a incorporar a la civilización 250.000 km2 de territorio nacional y al bienestar a centenares de miles de argentinos que allí viven y a muchos otros que retornarían donde nacieron.

El canal de navegación lateral del río Bermejo tendría 730 kilómetros de extensión desde Zanja del Tigre (Pichanal) hasta el Paraná en donde desembocaría desde territorio formoseño o chaqueño, según fuere su traza. Se haría en línea recta para acortar la navegación. El segundo canal tendría unos 1000 km. de extensión e iría desde Zanja del Tigre en Salta, cruzaría el Chaco a la altura de Taco Pozo, Santiago del Estero desde el noroeste hasta el sudeste de la provincia, penetraría en Córdoba en el extremo noreste y cruzaría Santa Fe hasta desembocar en el Paraná ligeramente al norte de la ciudad de Santa Fe. Los canales de la propuesta son los dos mencionados aunque no se puede descartar que alguna provincia (por ejemplo Córdoba) tenga planes para construir otro u otros que la comuniquen con el Paraná utilizando cauces ya existentes. En Jujuy se podría construir un puerto aprovechando los ríos Grande y San Francisco. Es ultimo es afluente del Bermejo.

Otra alternativa perfectamente factible sería acordar con las Repúblicas de Bolivia y del Paraguay el aprovechamiento del río Pilcomayo que nace en Bolivia mediante un canal que cortaría la provincia de Formosa de la Argentina y llevaría parte de su caudal hacia el canal lateral del Bermejo y el canal que corre hacia Santiago del Estero. Los tres países se beneficiarían con esta comunicación fluvial desde y hacia sus respectivos territorios que exigiría la construcción de algunos diques en Bolivia y que permitiría otra salida al mar para Bolivia y Paraguay y mejor comunicación con nuestro territorio.

LOS CANALES ABARATARÍAN EL TRANSPORTE DE CARGA:

Un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario dijo que el costo de transporte por camión era de 5 centavos por tn.km, por ferrocarril era de 3 centavos y por barcaza de 1 centavo. En los Estados Unidos se calculó que los trenes consumen hidrocarburos cinco veces más que los buques y los camiones más de siete veces.

PARA DESARROLLAR A LA ARGENTINA HAY QUE RECURRIR A LOS RÍOS Y A LOS CANALES.

La Argentina tiene mal distribuida su población porque en lugar de desarrollar regiones ubérrimas a las que solo les falta el agua para transformarse en verdaderas cornucopias de riquezas, nos hemos apeñuscado en 7000 km.2 donde se encuentra el 40% de la población del país. Si utilizáramos los ríos e hiciéramos canales, podríamos comunicar y regar zonas desérticas transformando a la geografía argentina y brindar a las Repúblicas de Bolivia y del Paraguay otra salida al mar amen de la que ya tienen por el río Paraguay. Para llevar a cabo este propósito, habría que convocar a los mejores hombres y mujeres de nuestra patria porque no es tarea para cualquiera. Argentina podría hacer todo esto si coloca en las posiciones cimeras a aquellos que sean dignos de su Historia.

(*) El autor es Vicepresidente de la H. Convención del Partido Demócrata.

Juan José Guaresti (nieto)

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